domingo, 7 de diciembre de 2014

BCM Patrimonio y Arqueología nos muestra el patrimonio de la guerra civil en los cerros de San Roque y de Santa Cruz

En una soleada y ventosa mañana, más de medio centenar de personas han participado en la visita guiada organizada por BCM Patrimonio y Arqueología que partía del CIBAL, el Centro de Interpretación de la Batalla de Levante, ubicado en el Centro Cultural El Almendro, e inaugurado el pasado verano en Viver (Castellón), dentro del Proyecto 'Frente de Viver', en colaboración con la Concejalía de Cultura del Exmo. Ayuntamiento de Viver.

Los asistentes han podido visitarlo, consultar diversos paneles informativos sobre la Batalla de Levante, así como ver una pequeña muestra de militaria, maquetas y material de guerra.

Posteriormente se ha realizado un visionado del documental inédito 'La línea XYZ, la última victoria republicana' (de Alejandro López), y se ha almorzado antes de dirigirse a las posiciones puestas en valor por BCM Patrimonio y Arqueología.

El recorrido de la visita ha seguido un trazado circular que ha ascendido, en primer lugar, al Cerro de San Roque, al norte inmediato del casco urbano de la población, quizás una de las primeras alturas republicanas de cierta entidad frente a la zona de contacto entre ambos ejércitos. 

Posteriormente, se ha desplazado al suroeste de Viver, a uno de los múltiples cerros que la rodean por el sur, el Cerro de Santa Cruz. En él ha podido recorrerse el excepcional refugio que atraviesa longitudinalmente la cota, con acceso por ambas vertientes. También, en su parte superior, un parapeto de piedra con puestos de tirador, junto a otras posiciones. Las orientaciones de cada una de ellas, en direcciones de lo más diversas, rebelan la crudeza de las hostilidades, dado que se fortificaba contemplando las múltiples posibilidades de penetración enemiga en el caso de que rompiera la línea defensiva republicana X-Y-Z.

Finalmente, la visita ha retornado a Viver, concluyendo así un itinerario que ha mostrado una posición avanzada al casco urbano y una retrasada al mismo, ejemplo de la defensa en profundidad que llevó a cabo el Ejército de Levante, posiciones ambas que fueron, sin duda, determinantes en el fracaso de la ofensiva nacionalista sobre la ciudad de Valencia.

GALERÍA DE IMÁGENES
 























Organizadores de la visita (BCM Patrimonio y Arqueología) con algunos de los asistentes, a la finalización de la misma, en las puertas del CIBAL, el Centro de Interpretación de la Batalla de Levante (Viver).

Imágenes: Antonio M. Tenas

viernes, 14 de noviembre de 2014

Presentación del libro 'Valencia 1938-1939. Una ruta republicana por la Defensa de Valencia", de José Durbán

En la tarde de ayer jueves, en la librería Valdeska de Valencia (c/ Del Mar, 47) se presentó la obra 'Valencia 1938-1939. Una ruta republicana por la Defensa de Valencia', del historiador José Durban Aparici.

En el acto, presentado por Javier Navarro, Profesor de Historia Contemporánea de la Universitat de València y por José María Azkárraga, autor del volumen 'Valencia 1931-1939. Una ruta republicana', contó con la asistencia de más de medio centenar de personas.

La obra, un económico ejemplar dispuesto a ser llevado y a la vez a acompañar al lector a los lugares de memoria sobre los que versa, nos acerca a la última línea defensiva diseñada por la República para salvaguardar la ciudad de Valencia del avance rebelde que se cernía sobre las últimas alturas de Javalambre, asomando al Valle del Turia, y por la sierra Espadán amenazando con avanzar por la carretera Sagunto-Teruel y alcanzar la costa por Sagunto, embolsando tropas y continuando su penetración hacia las primeras alturas de la Serra Calderona.

La ruta recorre diversas posiciones pertenecientes a la línea Puig-Los Carasoles, en el sector de La Canyada, en Paterna. También recoge una breve introducción sobre la protección del patrimonio bélico y su puesta en valor, información técnica sobre la construcción de fortificaciones como las que se visitan, un repaso a los principales protagonistas en su construcción, así como de los principales acontecimientos de la hemeroteca de la época.












Imágenes: Antonio M. Tenas

miércoles, 15 de octubre de 2014

Excursión al collado de La Nevera y las cotas gemelas de Almenaria, organizada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del Alto Palancia

El pasado domingo 3 de agosto, dos semanas después de que quedara pospuesta por riesgo extremo de incendio, cerca de 40 personas acudieron a la Fuente de Donace, en Algimia de Almonacid, para participar en la visita guiada convocada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del Alto Palancia, para conocer una representativa muestra de las numerosas fortificaciones de la guerra civil española que se conservan en la comarca.

Sorprende comprobar el vasto conjunto patrimonial que nos encontramos con cada paso que damos: metros y metros de parapetos de piedra, con sus accesos, ramales, pozos de tirador; interminables líneas de trincheras que rasgan las laderas y barrancos de la sierra de Espadán; la existencia de galerías y refugios abiertos en la roca, otros meros abrigos accidentales; hasta fortines como las fortificaciones de la cima de la cota norte de Almenaria o "almenarilla".

La visita guiada partió a los pies de La Nevera, en el collado que forman las dos cotas más altas de toda la sierra, los picos de la Rápita (1.106 m.) por el noroeste y de Espadán (1.099 m.) por el sureste. La ruta rodeó las estribaciones occidentales de Espadán por la pista forestal que bordea el barranco de la Hoya, hasta alcanzar el refugio que se conserva junto al giro de 90 grados que hace la pista sobre otros dos barrancos, el barranco Malo, que viene de las alturas que quedan a nuestro frente (al sur de Espadán) y el de Agua Negra, que nace justo a los pies del mismo vértice Espadán. 





Frente al refugio, y mirando hacia Algimia, parte desde la misma pista en dirección O. un ramal de parapeto de piedra que se prolonga varias decenas de metros.

Regresamos hasta la Nevera, donde se conservan innumerables líneas de trincheras, para cruzar la carretera que une las poblaciones de Alcudia de Veo y Algimia (CV-215) y tomar la pista forestal que parte desde ese punto en sentido ascendente en dirección N. Unos cientos de metros después, el camino se bifurca: la pista continua por la derecha y otro camino surge hacia la izquierda; nos desviaremos por éste último hacia la izquierda (actualmente con el firme de cemento) hasta llegar a un corral del que, a su inmediata derecha, parte un pequeño sendero, que tomaremos, iniciando la ascensión a la primera de las dos cotas gemelas: la 'teta sur' o Almenaria.





Una vez alcanzada la cota de Almenaria, la primera de las dos alturas gemelas, frente a ella puede contemplarse la cercanía de la otra cota, la teta norte o "Almenarilla", completamente fortificada a modo de fortín, ocupada por las tropas rebeldes hasta el final de la guerra.

Una vez paralizada la ofensiva de las tropas sublevadas para tomar Valencia tras el inicio de la Batalla del Ebro, durante meses, dos ejércitos, dos Españas, frente a frente, permanecieron en aquellos dos promontorios de la sierra de Espadán, sobreviviendo, viviendo. A ambos lados, hacia la costa de Almenara y hacia las provincias de Teruel y Cuenca, miles de personas, soldados, defenderían igualmente su vida siguiendo el trazado de la línea X-Y-Z, unos apostados en su vasto complejo de fortificaciones defensivas; el resto, fortificándose frente a ella.

Hoy en día, todavía pueden encontrarse restos de suelas de zapatillas, correajes, restos de metralla, latas. Todavía puede revivirse emociones, sensaciones, sentimientos, poniéndose en el lugar de todos aquellos que se encontraron alguna vez defendiendo su vida por unos parajes que, setenta y seis años después, recorremos despeocupados, disfrutando del excelente día y de la mejor compañía, visitando el patrimonio que de aquellos días se conserva, abandonado; conociendo el pasado, nuestro pasado; disfrutando el presente.


















Imágenes: Óscar Pèrez